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Me llamo Mónica Manzanares, y soy la persona que buscas. Si quieres saber cómo puedo ayudarte, no esperes más y envíame un correo electrónico.

lunes, 20 de julio de 2015

El manifiesto del redactor freelance.

Es una de las primeras tareas que hice cuando creé mi página profesional. Encontré la versión inglesa en una página llamada Freelance Flyer y me pareció muy inspirador. Así que, como no había visto nada parecido en español, creé mi propia versión (si eres un escritor independiente o un redactor freelance tienes mi permiso expreso para usarlo). Puede parecer un poco arriesgado plantarlo por duplicado en la página donde ofrezco mis servicios de redactora, pero creo firmemente que me está ahorrando algún que otro dolor de cabeza.

www.freelanceflyer.com

Antes de lanzarme a ser redactora estuve echando un vistazo al percal, tanto en español como en inglés. Como suele ocurrir en muchos otros ámbitos de la vida, siempre tengo la sensación de que en los países anglosajones nos llevan mucha ventaja. Y como lo normal es que nosotros nos queramos parecer a ellos —y además vivimos en un mundo cada vez más globalizado— pensé que estaría bien adelantarme un poquitín y dejar claro lo que NO quiero que sea mi profesión. Sí, sé que la cosa está complicada en los tiempos que corren y todos tenemos que adaptarnos, pero tampoco está bien que perdamos la dignidad. 

Mis dos primeras experiencias en el mundo de los redactores no fueron muy agradables. En una de ellas me mintieron directamente, diciendo que me pagarían la prueba de redacción, algo que jamás hicieron, por supuesto. En otra de ellas mi empleadora trató de huir de mí con divertidas excusas en cuanto le dije que si quería que siguiera trabajando para ella debía pagarme al menos el 25% del importe final, tal y como habíamos acordado en el presupuesto. Eso fue después de escribirle varios párrafos supuestamente también “de prueba” para una historia de ficción online (para lo cual tuve que perder mi tiempo visualizando un par de vídeos en inglés), tras los cuales quedó bastante contenta, a juzgar por sus palabras y su “contratación” subsiguiente. El asunto acabó mal pero por fortuna los de la mediación de la plataforma Elance me dieron a mí la razón y me pagaron lo que ella no quiso pagarme. Experiencias como estas te desaniman e incluso llegas a desear dedicarte a otra cosa.


Como ocurre en todos los lugares, también existen buenos clientes que agradecen tu trabajo, lo que te da buenos ánimos para seguir adelante. Pero no nos engañemos: en plataformas como la que acabo de mencionar, y juzgando por el poco tiempo que he pasado en ellas, lo normal es que el cliente busque a alguien dispuesto a cobrar dos duros por trabajar unas cuantas horas. La calidad no es tan importante. Por eso, aunque así de buenas a primeras puede parecer que estoy perdiendo clientes y oportunidades de darme a conocer, preferí poner bien claro en mi página en qué línea voy y qué puedo ofrecer. Cuando empiezas a tener un gran volumen de trabajo es fundamental seleccionar con quién vas a establecer una relación laboral, porque el tiempo se hace más valioso. Por mi parte, creo en mí y sé de qué soy capaz, así que busco clientes con los que pueda colaborar a largo plazo y que sepan apreciar un trabajo de calidad. Creo que muestras no faltan.

¿Eres tú uno de esos clientes? Pues hablemos.

Si eres un redactor freelance que se siente identificado con esta entrada, déjame un comentario.

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